Las alas son para volar

...Y cuando se hizo grande, su padre le dijo:
- Hijo mío, no todos nacen con alas. Y si bien es cierto que no tienes obligación de volar, me parece que sería penoso que te limitaras a caminar, teniendo las alas que el buen Dios te ha dado.
- Pero yo no sé volar - contestó el hijo.
- Es verdad... - dijo el padre y caminando lo llevó hasta el borde del abismo en la montaña.
- Ves, hijo, este es el vacío. Cuando quieras volar vas a pararte aquí, vas a tomar aire, vas a saltar al abismo y extendiendo las alas, volarás.
El hijo dudó:
- ¿Y si me caigo?
- Aunque te caigas no morirás, sólo algunos machucones que te harán más fuerte para el siguiente intento - contestó el padre.

Nuestros hijos: aprendizaje emocional y meditación

Meditación es una palabra que nos suena adulta, seria, a algunos incluso les suena a algo complicado… Dicho de manera muy general, meditar es parar el diálogo mental interno y entrar en el presente, en el aquí y el ahora, la meditación nos permite conectar con nuestro corazón y escuchar de otro modo.
 
Cuando se habla de meditación con niños parece que se habla de una cosa imposible, pero no es así. También se educa enseñando a meditar, y no tiene por qué ser un aprendizaje aburrido ni serio. Nos parece difícil porque vemos a nuestros hijos moverse inquietos y hablar rápido. Realmente somos nosotros y el mundo en el que viven los que les llevamos a este ritmo. Por otro lado estamos acostumbrados a hablar de educación como forma de “moldearlos” para que adopten normas sociales, para que aprendan matemáticas, lenguaje o sociales en el cole, para que obedezcan cuando les damos una orden… Pero se nos escapa otra educación valiosa que a menudo desconocemos porque a nosotros no nos la dieron, a la cual no se le da importancia, aunque sí la tiene, y mucha.
 
“Van a atrasados de programa”, he oído decir a alguna madre refiriéndose a niños de cinco años. “Se aburren en clase”, “no tienen paciencia”… El estudio académico es importante, aprender las asignaturas del cole es importante. Pero no lo es menos otro tipo de educación que no está cubierta. Es la educación emocional, es el aprender a parar y a respirar, relajarse, aprender a reconocer nuestras propias emociones y retomar tu centro cuando se ha desestabilizado por cualquier motivo. ¿Os imagináis un colegio donde haya una asignatura en la que los niños aprendan todo esto? Sería fantástico.

Y decirse "te quiero"

A estas alturas del verano somos muchos los padres que estamos con la cabeza metida en el curso que viene y en el cole de nuestros niños. Ropa, calzado, material escolar, reuniones con el tutor... Vamos entrando de nuevo en nuestro ritmo cotidiano y rápido, en mil y una cosas que hacer, cosas que incluyen a nuestros hijos porque nuestra vida, en general, gira en torno a ellos. Y está muy bien, así lo elegimos y a ello dedicamos gran parte de nuestro tiempo.

Pero quedan otras zonas que atender a las que les podemos ir otorgando más o menos espacio dependiendo del momento personal y de la edad de nuestros retoños. Zonas para nuestro disfrute individual, para retomar nuestro centro, zonas para reciclarnos, para re-conocernos. Lo hacemos tomando un tiempo para estar solos, apuntándonos a alguna actividad que nos llene, quedando con nuestros amigos...

Durante los últimos meses mi marido y yo hemos dedicado tiempos a retomar nuestra relación de pareja, a continuarla y a darle nuevas claves después de dos años en los que hemos tenido esta parte de nuestra vida algo relegada, mientras nos dedicábamos a criar a nuestros niños.

Qué preguntan las mujeres a los hombres

Hace unas entradas, habéis podido comprobar que iniciamos un círculo de hombres, que es una reunión quincenal en la que un grupo de hombres nos juntamos para compartir pensamientos, sensaciones, dudas, intereses y afrontarlos desde un punto de vista masculino.

Pues el primer día surgió una sorpresa muy interesante: resulta que en el mismo centro Sentido y Esencia está reuniéndose una tribu de mamás, en la que participan algunas de nuestras parejas. De ellas surgió una pregunta que como mujeres preguntaban a los hombres. Os pongo aquí su pregunta y nuestra respuesta:

Pregunta: ¿Por qué cuando os pedimos que pidáis algo a algún miembro de vuestra familia, normalmente madre (o hermanas), escurrís el bulto y os escaqueáis, o si lo hacéis, es de forma tan suave que pasa desapercibida la petición y no sirve para nada?
 

¡Quiero que me vista papá!

Hoy me gustaría escribir esta entrada no como explicación/opinión, sino más bien para reflejar algo que me ocurre, de lo que me he dado cuenta y por lo que supongo que otros padres se sentirán afectados y, en la parte que les toca, alguna madre también.

Es el proceso del “destete psicológico”. No el destete “físico”, en que el bebe-niño deja de mamar, sino ese proceso que dicen se da en torno a los dos años (más o menos) del niño, en el que empieza a independizarse de la madre, cuando el niño se da cuenta de que con la movilidad que ha ganado puede lanzarse a ver qué hay en ese mundo que está a su alrededor… y en ese descubrimiento suele "descubrir" que hay un padre.

Pues bien: mi niño de 2 años y un poco, me ha descubierto.


CÍRCULO DE HOMBRES

Como ya habréis leído en alguna entrada de este blog, he tratado temas de masculinidad, y también os daréis cuenta de lo que nos/me interesa conocer y profundizar en temas de paternidad.

Hoy veo que va habiendo más apoyo y estudios sobre cuestiones de maternidad, pero encuentro muy poco sobre paternidad. Además de lo que nos cuesta mirar hacia nuestras emociones como padres, se suma el hecho de que encontramos pocas ayudas.

Por eso, a través de la Asociación Sentido y Esencia, nos hemos decidido a poner en marcha un CÍRCULO DE HOMBRES EN VALLADOLID, en el que trataremos de profundizar en temas de hombres y padres desde lo masculino.

Nos reunimos los viernes, a las 21h 
en la Asociación Sentido y Esencia, Pso. Zorrilla, 48, Ent. 2ºC.
 
Podéis apuntaros en el teléfono: 
617 406 454 

Os paso toda la información del círculo en la imagen adjunta. 




La canción del alma


"Cuando una mujer de cierta tribu de África sabe que está embarazada, se interna en la selva con otras mujeres y juntas rezan y meditan
hasta que aparece la canción del niño.
 
Saben que cada alma tiene su propia vibración que expresa
su particularidad, unicidad y propósito.
 
Las mujeres entonan esta canción y la cantan en voz alta.
Luego retornan a la tribu y se la enseñan a los demás.
 
Cuando nace el niño, la comunidad se junta y le cantan su canción.
Luego, cuando el niño comienza su educación, el pueblo se junta y le canta su canción.
Cuando se inicia como adulto la gente se junta nuevamente y
canta su canción.
 
Cuando llega el momento de su casamiento, la persona escucha su canción.
Finalmente cuando el alma va a irse de este mundo, la familia y amigos se acercan a su cama
e igual que para su nacimiento,
le cantan su canción, para acompañarlo en su transición.
 
En esta tribu de África hay otra ocasión en la cual los pobladores cantan la canción. Si en algún momento de su vida la persona comete un crimen o un acto social aberrante, lo llevan al centro del poblado y la gente de la comunidad forma un círculo a su alrededor, entonces… le cantan su canción.
La tribu reconoce que la corrección de las conductas antisociales no es el castigo; es el amor y el recuerdo de la propia identidad. Cuando reconocemos nuestra propia canción ya no tenemos deseos ni necesidad de hacer nada que pudiera dañar a otros.

Tus amigos reconocen tu canción y la cantan cuando la olvidaste.
Aquellos que te aman no pueden ser engañados por los errores que cometes ni la oscuras imágenes que muestras a los demás.

Ellos recuerdan tu belleza cuando te sientes feo;
tu totalidad cuando estás quebrado;
tu inocencia cuando te sientes culpable y
tu propósito cuando estás confundido."

Tolba Phanem
Mujer, Poetisa y Escritora Africana