El Manto de la Navidad

Escucha... ya está llegando... silencioso, suave como copos de nieve, trae la pureza y barre lo obsoleto, lo inservible, para dejar paso a los nuevos comienzos... es... el Manto Blanco de la Navidad.
 
¿Puedes sentirlo? Su luz acaricia ya toda la Tierra y a los hombres que en ella vivimos. Deja que caiga sobre ti, abandónate a ese misterio incomprensible de Dios que se hace niño recién nacido, que esa inocencia te empape... todo nacimiento es un comienzo, éste viene amparado por la Luz infinita de Dios.
 
Blanca Navidad, Rayo Blanco, pureza, limpieza, lo nuevo que comienza...
 
El Espíritu de la Navidad es un ángel solar que pasa derramando su Gracia la noche del 24 de diciembre y al que podemos volver los ojos y confiarle nuestros deseos. Para ello basta con abrir el corazón como lo haría un niño, dejando juicios y suspicacias mentales fuera de juego. Abrir el corazón para dejar salir la luz de su sabiduría. El corazón sabe... conecta sin florituras con la Navidad y con lo que mueve en nuestro interior de hombres y mujeres luminosos viviendo en esta Tierra de apasionadas y duras experiencias y aprendizajes. Y sabe que estos días podemos volver los ojos más fácilmente a nuestro divino niño interior y a su divina alegría, a la confianza sin más, a la mirada inocente y pura hacia todos los que nos rodean sin distinción alguna.
 
Cerrad los ojos por un instante, dejad caer ese Manto Blanco sobre vosotros, vuestros hogares, vuestras familias, dejad que caiga sobre la Tierra... aquí, ahora y siempre... ¡Feliz Navidad!

El duelo perinatal: buscar ayuda

Dentro del proceso de la concepción de un bebé por una pareja, del embarazo y del parto, existe una posibilidad que a veces se da, para la que no hay aún (al menos en España) una atención ni una normativa que facilite el paso por esta dolorosa vivencia: se trata de la muerte perinatal y neonatal y el duelo que conlleva para los padres.

"La muerte de un hijo durante el embarazo, durante el parto, al poco tiempo de nacer o por interrumpir un embarazo por incompatibilidades con la vida es una de las experiencias más duras y menos esperadas que tienen que vivir unos padres. Todos los planes que tenías para el futuro con tu bebé desaparecen en un instante y lo que queda es un vacío que parece que jamás se llenará.
Entendemos, por experiencia, que nadie puede vivir por ti este momento tan doloroso que te ha tocado pero sí sabemos que sentirse entendido, apoyado y reconocido sí que ayuda." ASOCIACIÓN UMA MANITA.
 
En España no hay muchas asociaciones que trabajen con este duelo tan delicado y poco reconocido, pero poco a poco va habiendo más. Mi intención con esta entrada es facilitaros lugares  a los que acudir si alguno pasa o ha pasado por una situación similar.

El vínculo de la inocencia


¿Qué es lo más indispensable para ti como padre? La mayoría de las personas responderían automáticamente: "El amor", y tendrían razón, desde luego. Pero a continuación habría que formular una pregunta más profunda: "¿De dónde sale el amor?". El vínculo del amor no basta por sí mismo, pues se debilita y a veces se rompe. Todos criamos a nuestros hijos en virtud de lo que llamamos amor, pero los jóvenes de hoy día no dejan de encontrarse con problemas horrendos.
Hay una cosa más profunda que el amor, más indispensable: la inocencia. La inocencia es la fuente del amor. La inocencia, tal como yo la defino aquí, no es ingenuidad. Muy al contrario. La inocencia es apertura.
La inocencia es saber que puedes guiar a los niños, pero nunca controlarlos. Debes estar abierto a la persona que hay dentro de cada niño, a una persona que es lógico que sea diferente de ti. La inocencia te permite aceptar esta realidad con paz en el corazón.
La inocencia es saber que la vida nunca es fija. Tus niños habrán de seguir rumbos que tú no puedes predecir, habrán de hacer cosas que tú no harías nunca. La incertidumbre es una premisa, pues la vida no es más que cambio. La inocencia te permite aceptar esto: dejarás tu necesidad de hacer que tus hijos se ciñan a tus conceptos preconcebidos.
 
"Cualquiera puede contar las semillas que hay en una manzana;
nadie puede contar las manzanas que hay en una semilla".
 
Anónimo

Las alas son para volar

...Y cuando se hizo grande, su padre le dijo:
- Hijo mío, no todos nacen con alas. Y si bien es cierto que no tienes obligación de volar, me parece que sería penoso que te limitaras a caminar, teniendo las alas que el buen Dios te ha dado.
- Pero yo no sé volar - contestó el hijo.
- Es verdad... - dijo el padre y caminando lo llevó hasta el borde del abismo en la montaña.
- Ves, hijo, este es el vacío. Cuando quieras volar vas a pararte aquí, vas a tomar aire, vas a saltar al abismo y extendiendo las alas, volarás.
El hijo dudó:
- ¿Y si me caigo?
- Aunque te caigas no morirás, sólo algunos machucones que te harán más fuerte para el siguiente intento - contestó el padre.

Nuestros hijos: aprendizaje emocional y meditación

Meditación es una palabra que nos suena adulta, seria, a algunos incluso les suena a algo complicado… Dicho de manera muy general, meditar es parar el diálogo mental interno y entrar en el presente, en el aquí y el ahora, la meditación nos permite conectar con nuestro corazón y escuchar de otro modo.
 
Cuando se habla de meditación con niños parece que se habla de una cosa imposible, pero no es así. También se educa enseñando a meditar, y no tiene por qué ser un aprendizaje aburrido ni serio. Nos parece difícil porque vemos a nuestros hijos moverse inquietos y hablar rápido. Realmente somos nosotros y el mundo en el que viven los que les llevamos a este ritmo. Por otro lado estamos acostumbrados a hablar de educación como forma de “moldearlos” para que adopten normas sociales, para que aprendan matemáticas, lenguaje o sociales en el cole, para que obedezcan cuando les damos una orden… Pero se nos escapa otra educación valiosa que a menudo desconocemos porque a nosotros no nos la dieron, a la cual no se le da importancia, aunque sí la tiene, y mucha.
 
“Van a atrasados de programa”, he oído decir a alguna madre refiriéndose a niños de cinco años. “Se aburren en clase”, “no tienen paciencia”… El estudio académico es importante, aprender las asignaturas del cole es importante. Pero no lo es menos otro tipo de educación que no está cubierta. Es la educación emocional, es el aprender a parar y a respirar, relajarse, aprender a reconocer nuestras propias emociones y retomar tu centro cuando se ha desestabilizado por cualquier motivo. ¿Os imagináis un colegio donde haya una asignatura en la que los niños aprendan todo esto? Sería fantástico.

Y decirse "te quiero"

A estas alturas del verano somos muchos los padres que estamos con la cabeza metida en el curso que viene y en el cole de nuestros niños. Ropa, calzado, material escolar, reuniones con el tutor... Vamos entrando de nuevo en nuestro ritmo cotidiano y rápido, en mil y una cosas que hacer, cosas que incluyen a nuestros hijos porque nuestra vida, en general, gira en torno a ellos. Y está muy bien, así lo elegimos y a ello dedicamos gran parte de nuestro tiempo.

Pero quedan otras zonas que atender a las que les podemos ir otorgando más o menos espacio dependiendo del momento personal y de la edad de nuestros retoños. Zonas para nuestro disfrute individual, para retomar nuestro centro, zonas para reciclarnos, para re-conocernos. Lo hacemos tomando un tiempo para estar solos, apuntándonos a alguna actividad que nos llene, quedando con nuestros amigos...

Durante los últimos meses mi marido y yo hemos dedicado tiempos a retomar nuestra relación de pareja, a continuarla y a darle nuevas claves después de dos años en los que hemos tenido esta parte de nuestra vida algo relegada, mientras nos dedicábamos a criar a nuestros niños.