Sólo el Amor

Cuando sientas que no puedes más. Cuando sientas que el dolor no se va. Cuando parezca que el amanecer no llega.

Busca un momento para ti, tal vez puedas marchar fuera de tu casa y buscar el campo. En el espacio al que consagres ese tiempo, suelta tu carga, pide soltar enlaces con personas y situaciones actuales y siente cómo sueltas las cuerdas que tensas para poder "controlar tu propia vida". Visualiza a esas personas y a esas situaciones desde la distancia. Estás sola. Descansa. Respira profundo.

Siente tu corazón latir, baja tu atención al centro del pecho. Hay calor. Llama al Amor que te habita. Si no lo sientes, no pasa nada, pide que se abra tu corazón.

Sólo el Amor te permite regresar a tu Hogar. Sólo el Amor te permite perdonarte y perdonar a todas las personas que te hicieron daño. Sólo el Amor te hace comprender que todo tiene un por qué, hasta lo que no parece tener sentido. Sólo el Amor te hace ver que cada persona traza su camino de la mejor forma que puede, aprende como puede, y cada camino se entrelaza de forma misteriosa para crear y recrear vivencias con las que evolucionar.

El Amor te hace expansivo, te hace llorar por lo que perdiste mientras lo liberas y comprendes que nada era tuyo realmente. Trae la compasión y el consuelo de saber que estás sola pero que cuentas con el apoyo de personas que te quieren incondicionalmente. El Amor te hace saber que tu corazón está perpetuamente conectado con la Fuente que jamás te abandonó ni te abandona, que te ama con locura. Te hace sentir que sus intermediarios, en forma de Guías, de ángeles, están contigo y te devuelven a tu propia Luz siempre que lo pidas.

El Amor te pone en marcha de nuevo. Trae la dicha de sentirte Amado, de poder Amar sin condiciones, y de encontrar esa energía en cada cosa que se te pone delante a lo largo del día. La búsqueda de las manifestaciones de esa Luz en ti y en los demás trae una mayor iluminación en tu espíritu, tu corazón, tus pensamientos y tu vida. Es el fundamento de la Paz.


Corazonadas

Dicen que en la Tierra los humanos vamos conquistando nuestros aprendizajes a base de experiencias dolorosas. Pero también es posible aprender a base de consciencia. Y ésta no tiene por qué traer dolor. Tal vez es tiempo de ir entrando en esa consciencia. Tal vez es tiempo de dejar de tener miedo.

¿Y si cambiamos el foco? Dejar de mirar lo que me falta para ver lo que sí tengo. Cambiar el foco centrado en la carencia a centrarlo en la abundancia que me rodea. Pasar de la queja continua al Agradecimiento. Ser valiente. Eso no significa que mi camino haya de ser doloroso. Vivir sin miedo también puede ser Alegría, Liviandad.

¿Y si comienzo a soltar todo aquello a lo que me aferro? Si quiero ser libre... ¿por qué no aflojo en mis relaciones con los demás? Yo no tengo nada más, y nada menos, que a mí mismo. Es lo primero que debo de aprender a amar. Si me amo... ¿no cuidaré mi cuerpo? ¿No me asombraré de la belleza de mi interior, con su luz inagotable y sus sombras acompañando? ¿No dejaré que ese interior puro y hermoso se exprese en sus mil y una formas?

Iría entonces regresando a mi hogar, mucho más relajado. La relación con mis hijos, con mi pareja, con mis compañeros.... cambiaría.

Consciencia. Valentía. Agradecimiento. Amor. Y aceptación de todo aquello que viene y que no sé cómo cambiar. Siempre puedo pedir ayuda. Tener paciencia. No perder nunca el coraje de saltar cuando es necesario. Y confiar con el corazón a punto.

Divorcio: desarrollo de los niños y etapas del duelo

Ocho momentos vulnerables para los niños cuando los padres se divorcian

1. Cuando le dices a tu hijo por primera vez que mamá y papa se van a divorciar.
2. Cuando le dices a tu hijo que mamá o papá se mudará.
3. Cuando se están determinando los acuerdos sobre la custodia. 
4. Cuando se está lidiando con los acuerdos económicos/régimen matrimonial.
5. Cuando tu hijo comienza a vivir en un mundo dividido: casa de mamá/casa de papá.
6. Cuando uno o ambos padres comienzan a salir con alguien.
7. Cuando uno de los padres decide mudarse lejos. 
8. Cuando los padres deciden volver a casarse y se crea una familia reconstituida.

Es de suma importancia que las decisiones que se tomen respecto a los acuerdos de la custodia del niño, cuando los padres se separan o divorcian, estén basados en las necesidades de desarrollo y temperamento del niño y no en lo que les resulta más conveniente a los padres. Los niños necesitan tener un contacto cercano con ambos padres. Esto es primordial para los bebés y niños muy pequeños, necesitan sentirse seguros para formar apegos sanos. Si resulta posible, son importantes las visitas diarias por parte del padre que no tiene la custodia. A un bebé no le puedes explicar con palabras que papá regresará la próxima semana. 

A medida que los niños se hacen mayores y comienzan a separarse de sus padres, su identidad única se forma a través de la emulación dada por ambos padres. Cuando pierden contacto con uno de los padres, es como si una parte de ellos mismos fuera mala, hubiera muerto o ambas cosas. Ten cuidado de  no despreciar al otro padre, ya que esto tiene el efecto predecible de despreciar la autoestima del niño también. Esto es debido a que ambos padres viven dentro del niño, sin que importe si tú deseas que sea así o no, las cosas son así. 

A los adolescentes les va bien con visitas menos frecuentes, sin embargo todavía tienen la necesidad de contar con fuertes figuras paternas que puedan establecer reglas firmes a medida que los adolescentes se aventuran a salir al mundo, volviéndose cada vez más independientes. Igual que los niños pequeños que quieren la estabilidad de tener un padre cerca en caso de que lo necesiten los adolescentes se dan cuenta de que, sin la base firme de un hogar, el divorcio puede resultarles muy desorientador, a medida que se arriesgan hacia diferentes sistemas de valores entre su grupo de pares.

Todos los niños necesitan saber que pueden permanecer siendo niños incluso cuando su familia se haya reestructurado de manera permanente. Lo que sucede a menudo es que, especialmente en las familias monoparentales, los niños son forzados a crecer demasiado rápido. Si se hacen cargo de responsabilidades adultas y de cargas emocionales esto compromete el desarrollo de su identidad única y de su sentido de identidad. Afortunadamente, esta distorsión del yo se puede prevenir al evitar la discordia en frente de los niños (especialmente cuando se trata de temas económicos o de custodia que les son relevantes) y al no obviar sus necesidades de infancia debido al propio dolor e incapacidad de sobrellevar la situación del adulto. Si el divorcio te ha resultado insoportablemente doloroso, la mejor manera en la que puedes ayudar a tu hijo es buscando ayuda profesional para ti. 

Casi todos los niños tienen dos fantasías: una es que los padres algún día se reúnan, y la otra es que ellos (los niños) tienen, por lo menos en parte, la culpa del divorcio. Esto se llama "pensamiento mágico" y es especialmente común en niños de entre los cuatro y los once años de edad. Si creen que tuvieron algo que ver con la ruptura, entonces creen que lo pueden arreglar. Este pensamiento mágico debe disiparse, y la forma más fácil es hablando con ellos de manera natural.

Los niños a menudo se preocupan, "¿Quién se hará cargo de mí?", y "¿Dónde encajo?" Si tanto en casa de papá como de mamá los  niños tienen un lugar especial para sí mismos que sea cómodo, con juguetes, ropa, libros, música y otras de sus posesiones favoritas, esto puede ayudar al niño de manera sustancial al saber que tiene un lugar estable en el corazón de cada uno de sus padres. Es importante que sepan que viven en ambas casas, no que viven en una y "visitan" la otra, como si fueran un extraño en una tierra extraña. Y sobre todo, asegúrale, asegúrale, asegúrale que es tu hijo y que los padres no se divorcian de niños. Los adultos se divorcian de adultos. 

Aun en el mejor escenario posible, cuando una decisión mutua se alcanza por dos adultos maduros que reconocen que ya no son adecuados el uno para el otro, el divorcio no es fácil para los niños. Saber que sus padres ya no están juntos es tan doloroso como inexplicable.

El duelo

Cuando los niños pasan por cambios no deseados y alteraciones en sus vidas, pueden experimentar muchos sentimientos confusos y que entran en conflicto. Por ejemplo, pueden sentir enfado, dolor y miedo y, a la vez, sentir una sensación de alivio. Otras emociones que se pueden expresar (o reprimir) incluyen vacío, rabia, decepción, soledad, tristeza y culpa.

El dolor trae una sensación de pérdida y tristeza profunda cuando alguien o algo que amamos se ha ido para siempre. El duelo es parte de la vida. La alegría y el duelo van de la mano. No podemos tener una cosa sin la otra.

Aprender a cómo apoyar a los niños a través del proceso de duelo es una de las maneras mas importantes en las que puedes ayudarlos a lidiar con los desagradables altibajos que son parte inevitable de crecer, y de la vida en general. Los niños se transforman en adultos maduros no al protegerlos de la frustración y del dolor, sino al tener padres habilidosos que, a través del ejemplo, la amabilidad, la compasión y el apoyo, los ayudan a enfrentar sus decepciones y frustración de frente.

El proceso de duelo no es lineal. Tiene varias etapas, que serán transitadas, visitadas y re-visitadas por el niño en varios momentos. Justo cuando piensas que tu hijo ya no está triste, los sentimientos vuelven a surgir. Esto puede ser particularmente cierto en aniversarios, vacaciones y otras circunstancias que sirven como recordatorios de la pérdida.

La primera etapa del duelo es la negación o la incredulidad. A  menudo se da una reacción de choque más profunda en esta primera etapa. Si este es el caso, tendrás que ayudar a tu hijo a salirse de este estado de parálisis al ayudarlo a identificar y a sentir las sensaciones hasta que se muevan y cambien. Esto es importante para que no se quede atorado en la fantasía por ejemplo de que sus padres se volverán a casar.

Las siguientes dos etapas lidian directamente con emociones. En la segunda etapa, surgirán la tristeza y dolor. La tercera etapa tiene que ver con sentir enfado y resentimiento. Las etapas dos y tres, en pafticular, tienden a alternarse durante un tiempo. También incluyen emociones más matizadas, como la irritabilidad, la frustración, el vacío, la decepción y la preocupación. No hay nada más difícil que separarse de alguien a quien uno ama. Estar molesto es una pare normal del proceso de duelo. Cuando tu hijo es capaz de expresar sus sentimientos, es una buena señal de que está saliendo de la inmovilidad, la impotencia y la fantasía de la primera etapa. Tu tarea es ayudar a crear un "contenedor" seguro para sostener la pena y el enfado de tu hijo.

La cuarta etapa del duelo es la negociación. En esta etapa es importante ayudar a los niños a mantener un sentido de identidad fuerte, una sensación de confianza de que pueden manejar el dolor en el aquí y el ahora, en vez de hacer un intento fútil de cambiar las circunstancias a través de manipulaciones mentales para recuperar el pasado. Ésta es la etapa de añoranza en la que escuchamos: "Tendría que haber, hubiera podido, debería hacer... y quizás esta cosa terrible nunca hubiera sucedido". También podría implicar hacer tratos: "Si ruego con más fuerza, o me ocupo de mis quehaceres, por favor haz que regrese".

Esta etapa es similar a la primera etapa: la negación. Es negación con un poco más de reflexión, culpa y reproche agregados. De nuevo, en esta etapa es importante que el niño reciba ayuda para moverse a través de las sensaciones que acompañan a estos pensamientos para que no se quede atorado en la vergüenza y en la culpa.

La etapa final del duelo es la aceptación de la realidad de lo que sucedió, junto con la voluntad de seguir adelante con la vida al máximo posible, a veces aun con  más vitalidad y propósito. Esto es fundamentalmente diferente de una actitud de "ya, supéralo" o "es hora de seguir adelante" o "enterrar los sentimientos". No significa que el niño jamás volverá a sentir tristeza. Pero sí significa que la energía atada en una combinación de reacciones de choque y dolor ha sido liberada para que realmente haya una sensación de culminación. La energía del niño puede entonces usarse para crecer, mientras se enfrenta a los desafíos a lo largo del camino hacia la madurez.


Tomado de: "Tus hijos a prueba de traumas" (P. Levine y M. Kline)

Atardece... Amanece

Acabo de ver el Sol ponerse desde la ventana de mi habitación: una bola rojiza incandescente descendía hasta desaparecer. 

Con ella se acaba de ir todo lo viejo del año pasado. Todo lo que ya no deseo que tenga cabida, lo innecesario. Todo se lo ha llevado hasta el último destello rojo.

Hoy, 5 de enero, comienza mi Año Nuevo. Una página en blanco donde yo sola escribo mi historia de Vida con sus errores y sus aciertos. Donde ya no me castigo más. Donde aprendo a dar más pasos por mi propio pie. Donde soy valiente. Donde reconozco y doy valor a todas mis potencialidades. Donde me abro al Amor y por tanto a la paz y a la paciencia. Donde me quiero expresar sin miedo. Donde me siento agradecida cada día. Donde veo a Dios en cada persona que forma parte de mi vida. Donde sonrío cada día más. 

El Sol se ha puesto. Y mañana amanece un Nuevo Día lleno de regalos y de ilusión que abre las puertas de par en par a este 2019. Que así sea. 

Dejadme como cuando nací

 🍀🍀  ¡FELIZ AÑO NUEVO!  🍀🍀 


Dejadme como cuando nací desnuda y sola,
vacía de palabras, solo aire en el pecho,
y en mis venas corrían los cursos de un arroyo.
Que vuelvan a su origen los gestos usuales
y que al abrir mis ojos solo penetre en ellos
un punto de luz pura.

Mª Victoria Atencia

Solsticio de Invierno y Nativitas

La noche del 21 de Diciembre tendrá lugar el solsticio de invierno. Es la noche mas larga del año, a partir de la cual las horas de luz se irán alargando. Unnpunto de inflexión de energía: para nosotros una oportunidad de parar, observarnos y preguntarnos. ¿Qué quiero a partir de ahora en mi vida?

En muchas civilizaciones antiguas y modernas se festeja en este día el comienzo del nuevo resurgir de la luz y el declive de la oscuridad: tras de cada fin siempre hay un comienzo nuevo.

El divorcio: preservar la integridad de mis hijos

"Divorciarse es una experiencia física. Esto me tomó por sorpresa. Parecía que mi cuerpo experimentaba un remolino que desafiaba a la muerte. Odio la velocidad, las montañas rusas y el sentimiento de cuando el estómago se le hunde a uno cuando está en un viaje en avión turbulento. Pero puedo recordar haber tenido todos esos sentimientos... simultáneamente... simplemente al estar sentada en una silla después de nuestra separación. ¡Ag! Afortunadamente esto generalmente se pasa entre tres y nueve meses después".

Si el pasaje anterior es de un adulto compartiendo su historia personal, ¿puedes comenzar a imaginar a través de qué tipo de experiencias físicas pasan los niños que no tienen control sobre lo que sus padres hacen y lo que les sucede a ellos? Sin embargo, creemos que cuando los padres se divorcian de tal manera que se centran en volverse padres conscientes y que comparten la crianza, ayudando a sus niños a través de las reacciones fisiológicas y emocionales de choque y dolor, los efectos del divorcio se pueden minimizar de manera considerable. A pesar de la aflicción de la familia, cuando los padres proporcionan la continuidad de seguridad y confianza a sus niños al reconocer y respetar sus necesidades, a todo el mundo le va mejor a la larga.